jueves 31 de julio de 2008

Turismo y desarrollismo

Dice el director de contratación de TUI para Europa, Arjan Kers, que la imagen de Playa del Inglés es "penosa", y critica la moratoria porque "frena el crecimiento de la región y le resta calidad al destino".

Resulta cuando menos estrambótico que esto lo diga un representante de TUI, un turoperador que ha ido imponiendo el régimen de todo incluido, en el que el turista compra el vuelo, el alojamiento, la estancia, la manutención y las actividades de ocio al propio turoperador (sobre el tema les recomiendo esta entrevista). Resultado: el visitante ni va a restaurantes, ni de tiendas, ni visita la isla ni contrata servicios externos al hotel de ningún tipo. Ingresos netos para TUI, empobrecimiento del tejido comercial canario. Este es el turismo que nos da de comer. No olvidemos que TUI ya fue amonestada por el Tribunal de defensa de la competencia de Alemania por presionar a un turoperador de capital canario.

Playa del Inglés tiene una imagen penosa y el destino pierde calidad, por eso el gigante turístico aumentará para la temporada de invierno un 10% las plazas en Gran Canaria para turistas neerlandeses, y un 9% para belgas. Un poco contradictorio, ¿no? Además, dicen que los holandeses "
siempre habían viajado a Canarias para alojarse en apartamentos y bungalós, pero que ahora se decantan por hoteles de calidad en los que el servicio sea de primera". Vamos, que ahora los traemos a nuestros hoteles, que para eso los hemos ido comprando, y así no se pierde pasta por el camino. La cabra la ordeñamos nosotros.

A pesar de todo, decíamos, al gigante alemán le preocupa el crecimiento de la región: la moratoria frena el desarrollo de Canarias y resta calidad al destino. El cómo ganaremos calidad con enormes hoteles de lujo y todo incluido es una entelequia que escapa a mi comprensión, será que para mí esa calidad debe revertir en Canarias, y no quedarse en los bolsillos de los que sólo vienen a ordeñar la cabra.

De todas formas, que no se preocupen los de TUI, que los canarios no nos detenemos por algo tan nimio como una moratoria. Ya
el consejero de Medio Ambiente y Ordenación Territorial del Gobierno de Canarias parece que encontró un modo de dar carta de legalidad a los 22 hoteles de Lanzarote declarados ilegales por la justicia. Fuerte empeño tienen los jueces en frenar el desarrollo canario, ¡nos tienen manía! Por suerte el consejero, en lugar de acatar la sentencia, se ha dedicado a buscar el modo de sortearla, y en eso anda el hombre. Dice que se ve afectada la imagen de Canarias, por eso la vamos a limpiar legalizando como sea los hoteles ilegalizados.

La UE ya está reclamando las perras (¡otros que la tienen cogida con nosotros!), pero por lo pronto vamos escapando. Y si al final hay que devolver el dinero, ya pagaremos con dinero público (ese de los impuestos), que tampoco les vamos a embargar a los alcaldes que concedieron las licencias ilegales ni a los pobres hoteleros, que algunos ni siquiera empezaron a construir, aun habiendo recibido algún que otro milloncito. No se los vamos a pedir ahora ¿no?


martes 29 de julio de 2008

Non Trubada

El debate sobre qué es o qué no es ser canario se parece mucho a San Borondón: aparece y desaparece periódicamente, envuelto en el misterio del desconocimiento.

Y así seguirá siendo mientras no abordemos el asunto de una vez por todas sin tabúes ni complejos, en beneficio propio. Digo esto porque últimamente parece que la Non Trubada vuelve a perfilarse en el horizonte para suscitar la curiosidad de propios y extraños, y es que me ha parecido notar cierto interés inusual fuera de las islas por lo canario o incluso por la identidad canaria. La verdad, son sólo breves fogonazos, pero no por ello dejan de ser curiosos (me viene a la cabeza aquella frase de Dalí: que hablen de mí aunque sea bien), sobretodo porque suelen caracterizarse por mezclar con desparpajo realidad y ficción.

Sería absurdo exigirle a nadie que sea un experto en vida y milagros de este archipiélago antes de emitir una opinión sobre Canarias. Allá cada cual y la solidez de sus argumentos. Ahora, lo preocupante es que los propios isleños no seamos capaces de soltar una carcajada amable ante aquellos (oriundos de las islas o no) que pontifican sobre lo canario basándose en una tirajala de topicazos manidos, cosa frecuente por cierto. Por eso hablo de tabúes y complejos.

Les pongo un par de ejemplos (a los que llego a través de Soberanía) que reproducen la habitual línea argumental que niega la existencia del ser canario: no tenemos identidad diferenciada porque los guanches fueron exterminados y todos descendemos de andaluces y castellanos; todos tenemos apellidos hispanos (bueno, suele decirse "españoles"); carecemos de base histórica que sustente nuestra diferencia; básicamente compartimos la cosmovisión de cordobeses o riojanos, etc. etc.

Es paradójico cómo los defensores del cosmopolitismo y del crisol de pueblos son los primeros en esgrimir el razonamiento étnico, el indigenismo. Ni los indígenas desaparecieron sin rastro ni descendemos todos sólo de andaluces o castellanos. Pero aún así, ¿qué más da? ¿Entonces sólo serían canarios legítimos los que acreditaran tener los genes adecuados, si no hubieran "desaparecido"?
Por no hablar ya de los nombres, como Perdomo, Perera, Artiles, Chinea, Bethencourt... todos de innegable raigambre hispana. Alguien debería felicitar a Evo Morales por su conseguido disfraz de aymara, aunque con ese apellido no engaña a nadie: español de pura cepa.
En cuanto a la falta de base histórica, es más bien falta de conocimientos básicos de historia de Canarias, al igual que el provenir de un archipiélago atlántico a 100 km de África y a 1000 y pico de Europa nos confiere una visión y un lugar en el mundo necesariamente distintos de los de la España continental.

En algún momento tendremos que ir tras la Non Trubada, encontrarla, desembarcar en ella, explorarla, hacerla nuestra. ¿No es hora ya de que decidamos nosotros quiénes somos? Por lo pronto les propongo dos textos sobre los que reflexionar, y así vamos empezando.


lunes 28 de julio de 2008

Carnaval

Ustedes dirán que acabo de inventar la rueda, pero uno en su candidez no puede dejar de sorprenderse por cómo el mundo empresarial más parece un baile de máscaras que otra cosa.

Nokia por ejemplo no es sólo un líder en el competido mundo de las telecomunicaciones: es el mascarón de proa de la industria finlandesa y una de las empresas europeas más pujantes. Los propios finlandeses la colocan como mejor marca del país y valoran muy positivamente ser empleado de Nokia. La mayoría no sabe que el 90% del capital de la empresa pertenece a fondos de pensiones estadounidenses, que sólo el 10% de las acciones está en manos finlandesas. ¿Cómo hablar entonces de empresa finlandesa o europea? ¿Qué pasará si esos fondos especulativos terminan por abandonar la empresa, en pos de capitales más sustanciosos?

El Grupo Prisa, propietario de El País, Cadena Ser, Cinco días o la editorial Santillana, también cuenta con muchos intereses económicos en toda Latinoamérica. Entonces, ¿dónde quedan el compromiso con la veracidad y la objetividad cuando uno es juez y parte? ¿Dónde la imparcialidad de los editoriales de El País sobre países como Bolivia o Venezuela? ¿Dónde las funciones de control del llamado cuarto poder? La respuesta la tienen en esta entrada, que descubro gracias a un amigo. Un invitado es expulsado de un programa de la Cadena Ser por criticar la, a su juicio, parcialidad con que tratan la actualidad venezolana los medios de Prisa. Les recomiendo que escuchen la entrevista y juzguen por sí mismos.

Todo esto me sugiere varias cosas: en el mundo de las grandes empresas, también las canarias, nada es lo que parece, como en Carnavales; los medios de comunicación van camino de perder la autonomía e independencia que les quedaba; y, sobretodo, las fronteras políticas entre Estados que todavía hacen que pensemos en clave nacional o estatal, hace tiempo que se diluyeron y carecen de toda relevancia en el mundo de las finanzas.

Lo dicho: descubro la pólvora.