lunes 29 de septiembre de 2008

Un elefante se columpiaba...

La preocupación por el desmesurado incremento de la población en nuestras islas y por la urbanización acelerada que conlleva no ha parado de crecer en las últimas dos décadas.

Un artículo de opinión de Tanagua Hernández aparecido en la publicación digital Gomera Verde es una muestra más de esta inquietud creciente.

3 comentarios:

Iván dijo...

El artículo toca la fibra, y si bien hay algunos matices que no comparto del todo, el texto es muy pertinente y refleja claramente esa preocupación larvada.

Porque a muchos les preocupa el aumento poblacional tremendo que han experimentado las islas, lo escaso de nuestros recursos... Pero no siempre se encuentra el coraje para expresarlo. Es fácil sembrar confusión y que lo tachen a uno de xenófobo, de retrógrado. Que le echen en cara oponerse al "desarrollo" (depredación más bien), que lo identifiquen con los del no a todo. Es un debate que se oculta en los medios, casi nadie habla ya de la necesidad de controlar el peso poblacional. A nadie le gusta que lo señalen con el dedo.

Sin embargo, las cosas no son como nos las cuentan. En la UE hay territorios en los que por ejemplo la compra de segundas residenciasestá vedada a foráneos. Sí, así tal cual. Es una forma de controlar quién se establece en un sitio o quién especula con la construcción.

Ahora que el gobierno de Canarias pide opiniones sobre el Estatuto, propongo que exijamos un control sobre la residencia en las islas. La petición se puede realizar aquí.

Profesor C. Rodríguez Ruano dijo...

Y mientras, en Canarias, la clase político-empresarial neocolonizada y la clase social subcolonizada se pelea por la basura que deja libre el colonizador. Pero no hay que preocuparse: el siglo XXII está cerca y en él se iniciará otro movimiento emancipador. "Ya para entonces se habrán acabado las peleas entre tinerfeños y grancanarios". Y dicho esto, el campesino -al que no le gusta hablar de política- se volvió del otro lado y siguió descansando hasta el amanecer de un futuro que, espera, algún día se hará presente.

Iván dijo...

Profesor, leyéndolo me viene a la cabeza el poema de Pedro García Cabrera.

A la mar fui por naranjas
cosa que la mar no tiene
metí la mano en el agua
la esperanza me mantiene