sábado 30 de agosto de 2008

De vuelta

Ya estoy de vuelta en la nublada Europa (aunque hoy hace sol), después de pasar unas cuantas semanas de vacaciones en Canarias. Siempre regreso con la mochila llena de experiencias e impresiones, de cosas que uno no ve en el día a día cuando vive en el archipiélago y que sin embargo te saltan a la cara al volver después de una temporada larga.

Siempre me sorprende la luz atlántica que cantaran Alonso Quesada o Manuel Padorno, me sorprende el océano vivo y enérgico, los roques cumbreros magnéticos, redescubro la facilidad para entablar conversación con la gente...

Pero también me chocan muchas otras cosas menos románticas. Entre ellas hubo una que esta vez me llamó mucho la atención: la desconfianza con que a menudo se topa uno al plantear el ser canario, el ser parte del mundo desde Canarias, sin intermediarios. Las reacciones son variopintas: miradas atravesadas ("este, ¿será de esos locos?"), condescendencia ("claro, eso lo dices porque eres un ignorante que no ha salido del pueblo") o incluso incomodidad y virulencia, hay gente que hasta se cierra en banda y prefiere ni considerar el tema. Incluso hay quien está convencido de que valorar y dignificar lo canario va de la mano del antiespañolismo, como si velocidad y tocino fueran hermanos.

Veo que este comportamiento paranoide también da paso a cada vez más isleños que, en circunstancias supuestamente formales, imitan el español peninsular, una variante del español que no es la suya, al considerarla más prestigiosa que la propia. Y también veo que todo esto coincide en el tiempo con una campaña de patrioterismo burdo que se extiende por toda España y que tiene su máxima expresión en el modo de presentar los éxitos deportivos españoles, de proporciones épicas por lo visto. Los deportistas han dejado de serlo para pasar a ser héroes, depositarios del honor patrio. Así lo atestiguan sandeces ilustrativas como el "yo soy español" (¡¿a qué incidir en lo obvio?!) para celebrar el título europeo de la selección de fútbol (¿alguien se imagina a les bleus cantando je suis français, o a los ingleses I am English?) o anuncios como este: ser español es una responsabilidad (sic).

Con todo, lo peor no es descubrir que a tantos canarios les cueste aceptar de donde vienen y donde viven. Lo peor es encontrar que uno mismo no es ajeno a toda esta paranoia. Sintonizando Radio San Borondón oí recitar el hermoso poema La maleta, de Pedro Lezcano; automáticamente me descubrí coartándome el disfrute y el sentimiento, pensando si no serían versos exageradamente exaltados. Terminé caliente conmigo mismo, por negarme sin quererlo la posibilidad de emocionarme con lo propio.

Así que mientras unos pretendemos no ver lo que somos, otros apuntalan una entelequia. España se parece cada vez menos a un proyecto aglutinador y cada vez más a un proyecto homogeneizador. Aquí les dejo el poema. ¿A ustedes qué les sugiere?






9 comentarios:

Josemi dijo...

Bienvenido nuevamente a la gofiosfera. Con respecto al tema de la entrada, creo que hay mucha gente que es incapaz de vivir ninguna experiencia propia sin mediaciones, necesita ser a través de otros y no por sí mismo. Eso es algo que sólo pasa en un sitio donde se han establecido unas reglas del juego desfavorables, de dependencia, de subordinación,... que han acabado siendo interiorizadas con el paso de los siglos. No pasa en otros lugares. ¿O acaso alguien se imagina algo parecido de los catalanes, castellanos, andaluces,...? Sigue siendo primordial en mi opinión avanzar en la creación de la conciencia canaria, como nos dijera Unamuno hace ya un siglo, y ésa es una tarea que nadie va a hacer por nosotros. Nos vemos por aquí.

Iván dijo...

Hola Josemi! Por aquí estamos otra vez, sólo falta que llegue la otra mitad de Canariasposible =)

Abundando en lo que dices, yo añadiría que el ser canario no creo que tenga que ver aquí con sentirse canario o español, sí o no. Uno puede si quiere sentirse muy español pero desde Canarias y ser consciente de la diferencia que eso conlleva frente a otras realidades también españolas. Y actuar en consecuencia
Vamos, que aquí no estamos necesariamente hablando de sentimientos como hemos hecho otras veces. Creo que esto es una cuestión de mero sentido común.
Saludos!

Josemi dijo...

Bueno, es que yo ni siquiera hablo de sentimientos, puesto que todos son legítimos, sino de cómo vivir la experiencia de ser canario y creo que mucha gente es capaz de vivir eso en sí mismo sin mediaciones. En mi opinión, eso explica, por ejemplo, el sucursalismo, uno de los males de la sociedad canaria. Salud.

Iván dijo...

No no, ya sé que tú no hablabas de sentimientos, en realidad era una aclaración más para mí mismo que otra cosa

Agustín dijo...

Hola, amigos. Ya está por aquí la otra mitad, ja, ja, ja. Menos mal que no te dio por decir la "media naranja", Iván, que si no nuestras respectivas se lo hubieran tomado mal.

Pues lo dicho, ya estoy por Bruselas con las pilas cargadas y preparado para la guerra.

Anónimo dijo...

Hola Agustín....pues, yo estoy a unos kilómetros de Lieja tirando hacia Aquisgrán.

Agustín dijo...

Vaya, hombre. La próxima vez que vayas a pasar por aquí tan cerquita da un toque y nos tomamos una buena cerveza belga mientras hilamos conversación.

Gracias por pasarte por la página y seguimos viéndonos por CP.

Un saludo.

Anónimo dijo...

No,lo que quería decir,es que vivo cerca de Aquisgrán en la comunidad germanófona usease:Deutschsprachige Gemeinschaft Belgiens.Ahul

Agustín dijo...

Vaya, hombre, pues entonces somos casi vecinos. Si algún día te vienes para Bruselas, manda un correo a nuestra dirección y hacemos por vernos.

Un saludo.